Vivimos en una sociedad que tiende a diferenciar a las personas por grupos de edad. Desde esta perspectiva, es difícil encontrar lugares que propician el diálogo intergeneracional. Ese diálogo que nos permite vernos a nosotros mismos a través de la mirada de otras personas de distinta generación.
A este respecto, tienen un gran éxito aquellas iniciativas llevadas a cabo en colaboración entre residencias de ancianos y colegios que organizan actividades en donde mayores y niños disfrutan del presente en común. Los mayores son un colectivo vulnerable como muestra el edadismo, es decir, la discriminación por edad.
La creencia de tantos estereotipos asociados a los años. Y sin embargo, estos prejuicios se rompen completamente cuando observas la realidad. Por ejemplo, frente a aquella creencia que considera que la capacidad de una persona mayor para aprender cosas nuevas es muy limitada, está el ejemplo de tantos mayores que asisten a programas de formación y ocupan su tiempo en contacto con el saber. ¿Cuáles son los errores habituales en el trato hacia los mayores?
Envejecimiento y cambio cognitivo, ¿el declive de la memoria?
Tradicionalmente, la psicología cognitiva ha dado al estudio de la memoria (y de los otros procesos psicológicos básicos) en personas adultas y sanas.
Esto no significa que no sean posibles otros enfoques que nos permitan dar respuesta a un tipo diferente de interrogantes. Por ejemplo, cabe preguntarse si son iguales los procesos de razonamiento en una persona que presenta un trastorno esquizofrénico y en una persona sana, cómo y cuándo empiezan los niños a usar el lenguaje o qué pasa con nuestra memoria cuando envejecemos.
Precisamente, en este último aspecto nos detendremos ahora y analizaremos las relaciones entre memoria y vejez tratando de describir cómo cambia nuestra capacidad para almacenar, retener y recuperar la información cuando llegamos a las últimas décadas de nuestra vida.
¿Vejez y declive?
La depresión en ancianos es mayor en diciembre
En esta época del año, la actitud de padres o abuelos puede cambiar, su estado de ánimo o comportamiento se ve deteriorado y aparecen signos inusuales de fatiga, nostalgia o desinterés en las actividades propias de la temporada navideña. Esta es la alarma para detectar que algo anda mal.
Según destacó Belmont Village,
firma estadounidense en residencias de retiro para ancianos, dicho estado de ánimo peculiar se denomina “depresión blanca” o “blues navideño”, que si no es tratada oportunamente puede convertirse en un episodio de depresión.
El estrés emocional aumenta las caídas en ancianos
Eventos estresantes de la vida, como la muerte de un ser querido, una enfermedad grave o problemas financieros graves, aumentan de manera importante el riesgo de caídas, al menos durante un año después del incidente que provoca esa emoción según un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos.
La investigación, publicada en la edición “on line” de la revista “Age and Ageing”, ha sido realizada sobre más de 5.900 hombres mayores de 65 años de diferentes centros residenciales que sufrieron las fracturas osteoporóticas.
Bienestar para las personas mayores
Ser una persona mayor es todo un privilegio por el simple hecho de que muchas personas se quedan a mitad de camino en su camino hacia la vejez.
Más allá de que la esperanza de vida haya aumentado la realidad es que todavía existen personas que mueren a una edad temprana. Pero las personas mayores no tienen una posición tan privilegiada en nuestra sociedad como hace unas décadas donde eran el centro de la familia. Objeto de veneración y de respeto.
Intervención del psicólogo con personas mayores
Actualmente existe gran interés por el fenómeno del envejecimiento de la población. Durante las últimas décadas se han producido grandes cambios demográficos debidos a una conjunción de factores, entre los que destacan el avance de la medicina, la mejora de las condiciones de vida y un mayor nivel educativo de la población.
En la actualidad, el envejecimiento se considera una parte del ciclo vital, caracterizada por una heterogeneidad fisiológica. Carece de los marcadores específicos de otras etapas de la vida, como la pubertad o la menarquia.
La vivencia de la vejez va a estar claramente determinada por las circunstancias en que esta se desarrolle, es decir, por el estado biológico y psicológico del individuo, su situación económica y social, su biografía y su propia escala de valores.
La Geriatría y la Gerontología son las dos disciplinas científicas que se ocupan del estudio del envejecimiento tanto normal como patológico. La Geriatríase trata de una especialidad dentro de la Medicina, que tiene sus orígenes en Estados Unidos durante la primera década del siglo XX. Aunque en un principio el término se ocupaba de los cambios estructurales, funcionales y patológicos asociados a la vejez, hacía poco hincapié en los tratamientos y omitía un aspecto tan importante como es el de la rehabilitación.
11 Estrategias para superar la depresión en adultos mayores
Según los estudios, una cuarta parte de las personas de 65 años o mayores sufren de depresión. Más de la mitad de las visitas al médico involucran quejas por la tensión emocional. 20% de los suicidios en los países desarrollados son cometidos por adultos mayores.
En el último reporte del Journal of the American Geriatrics Society (Revista americana de sociedad geriátrica) se expone que la depresión es una de las principales causas de la disminución de la calidad de la salud en los adultos mayores.
¿Por qué los adultos mayores son más propensos a sufrir de depresión?
El médico Rafi Kevorkian, utiliza las 5 D para explicar esta propensión: discapacidad, descenso, disminución de la calidad de vida, demanda de cuidadores y demencia.
Esta propensión motivó a elaborar las 11 estrategias que pueden ayudar a romper la prisión de la depresión y ansiedad:
La depresión del adulto mayor.
Las personas logran prolongar más sus años, gracias a la tecnología, al avance de la medicina y de los nuevos tratamientos; pero sobre todo, a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles: Hipertensión, diabetes, depresión, cáncer, etc. Hoy tenemos más personas en etapa de vejez que años atrás. Esos adultos mayores, no solo llegan a su vejez con enfermedades, sino que también llegan con problemas de psicoanálisis, familiares y socio económico, que repercute en su estado de ánimo, debido a la pérdida de la calidad de vida, a la soledad, y a las limitaciones físicas y médicas.
Cientos de personas en la vejez son abusadas y maltratadas; abusos que pueden ser psicológicos o emocionales, con insultos, descalificaciones, injurias, desprecios; pero también maltratos financieros, le cobran la pensión o le administran mal su dinero, le limitan comidas, medicamentos, recreación y cuidados, etc. Sin embargo, hay viejos maltratados físicamente y con mucha negligencia por parte de sus familiares y cuidadores.
Todas estas situaciones llevan al adulto mayor a padecer depresiones, que desgraciadamente muchos pasan desapercibidas, o no tratados, lo que puede representar hasta el suicidio en la vejez.
Los ancianos sufren depresión cuando no se ven con sus seres queridos
Según estudio, las personas mayores que no se ven habitualmente con sus familiares o amigos, tienen más riesgo de sufrir depresión.
Un estudio liderado por el profesor de psquiatría Alan Teo, de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon (Estados Unidos) sugiere que los ancianos que no se ven en persona habitualmente con sus seres queridos y amigos, son mucho más propensos a sufrir depresión.
De hecho, ni siquiera mantener el contacto por teléfono o a través del correo electrónico, aunque sea de forma frecuente, influye en las posibilidades de no padecerlo, asegura el experto.
La soledad de los mayores puede causar depresión
En el último año se ha producido un aumento en España de los hogares unipersonales y se estima que hasta 1,8 millones de mayores viven solos, lo que puede representar un factor de riesgo para la depresión, el deterioro cognitivo y la mortalidad...
Así lo ha alertado la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) durante el congreso anual que celebran estos días en San Sebastián, ante la gravedad de esta situación y de los serios problemas que puede provocar en la salud de las personas de la tercera edad.
El correcto abordaje de la depresión en la tercera edad es imprescindible para prevenir la aparición de demencia
El abordaje multidisciplinar es clave en el tratamiento de la esquizofrenia
El correcto abordaje de la depresión en la tercera edad es imprescindible para prevenir la aparición de demencia, ha explicado el psiquiatra Ángel Moríñigo, especializado en el ámbito de las demencias, durante la celebración en Sevilla del Congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Privada (ASEPP).
"La depresión de aparición tardía, es decir, la que se inicia en edad geriátrica, es un factor de riesgo para la demencia", advierte este experto, quien recuerda que su tratamiento además es imprescindible para mejorar al paciente depresivo y aportarle mayor bienestar.
Moríñigo realizó una revisión de las evidencias científicas disponibles. "Las investigaciones han señalado correlaciones entre los síntomas depresivos y el riesgo de enfermedad de alzéhimer, basándose en técnicas de neuroimagen a través del estudio de pacientes control sin depresión o con cuadros depresivos muy leves. "En la depresión de aparición tardía se relaciona con el riesgo de demencia especialmente en la demencia de tipo alzhéimer y la de tipo vascular", ha explicado.
Guía para reconocer la depresión durante la tercera edad
Muchos afectados no van al médico por lo que la dolencia no se diagnostica
De todos los trastornos psíquicos que sufren los ancianos, el más frecuente es la depresión, que se distingue por la tristeza, pues el que la sufre se encuentra decaído durante la mayor parte del día. Según documentan los expertos, por regla general, quienes la sufren en esa época de la vida suelen estar más preocupados por los síntomas físicos que por su bajo estado de ánimo.
Uno de los peores problemas
de las personas ancianas que padecen una depresión es que por regla general no acuden al médico para consultarle si padecen esta dolencia. Craso error. Cuando el médico inicia el tratamiento pertinente para los ancianos, la depresión suele evolucionar favorablemente. Pero si no se visita a tiempo al facultativo, existe un gran riesgo de empeorar significativamente.
¿Por qué no van al médico los ancianos deprimidos?
Depresión: Una enfermedad común en el adulto mayor
La depresión se ha convertido en una pandemia. Cada año, miles de personas, sin importar su estatus, nacionalidad, edad o condición social se deprimen. Incluso, se estima que la cuarta parte de la población mundial puede estar pasando o pasará alguna vez por un cuadro depresivo. Es una enfermedad tan importante, que en 10 años será la primera causa de incapacidad clínica en el mundo. El mundo está triste.
Pero en el adulto mayor, la problemática es aún mayor, pues los sentimientos de tristeza, abandono y soledad suelen ser más fuertes, por los múltiples y drásticos cambios que presentan y por la falta de cuidado que se le da a esta enfermedad en esta etapa de la vida.
La depresión es una enfermedad médica en donde la persona tiene constantemente sentimientos profundos de tristeza, desmotivación y baja autoestima. La persona deprimida tiene síntomas físicos y sicológicos muy claros, como falta de apetito o comer en exceso, dormir mucho o no dormir, tristeza constante, llanto fácil, entre otros.
Cómo ayudar a enfermos de depresión de la tercera edad
Un 30% de los mayores de 65 años padece esta dolencia
Todas las edades tienen sus cosas buenas, pero también inconvenientes. La tercera edad trae consigo tiempo para descansar y desarrollar actividades que se aplazaron en otras épocas de la vida, cuando la mayoría de las personas están ocupadas con su actividad laboral y el cuidado de los hijos. Se entiende que en gran medida desaparecerá el estrés, al disminuir por regla general el número de responsabilidades
mientras que el tiempo de ocio aumenta.
Sin embargo, alcanzar la senectud también supone la aparición de factores que afectan negativamente al estado de ánimo. La decadencia física, los cambios de hábitos que trae consigo la jubilación, la aparición de enfermedades y trastornos o la pérdida de amigos y familiares de la misma generación pueden derivar en sentimientos negativos como la tristeza, que a su vez provocan aislamiento social y la tan temida depresión, uno de los trastornos que con mayor frecuencia afectan a los ancianos. Se estudian en la actualidad las evidencias de que los cambios físicos asociados al envejecimiento, como la reducción de las concentraciones de fosfato en la sangre, también pueden aumentar el riesgo.
Depresión en la tercera edad: ojo a los síntomas
El sentirse limitado para realizar ciertas tareas, la soledad, la pérdida de la salud que acontece con la edad, la merma de la capacidad económica, la muerte de amigos, la falta de actividad, entre otros, pueden originar depresión en la vejez. Conozca los síntomas y cómo actuar si esta situación se llega a presentar.
El Instituto Nacional de la Salud Mental de Chile explica en qué consiste un trastorno depresivo: “Es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme, además la forma cómo se valora a sí misma. La depresión no indica debilidad personal, puesto que no es una condición de la cual puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente `ya basta, me voy a poner bien´” anota la entidad especializada.
No obstante, gracias a años de investigación, hoy se sabe que ciertos medicamentos y terapias son eficaces para curar la depresión.
La salud mental y los adultos mayores
Las personas de 60 años de edad o mayores realizan aportaciones valiosas a la sociedad como miembros activos de la familia, la sociedad y la fuerza de trabajo. La mayoría de estas personas gozan de buena salud mental, pero muchas corren el riesgo de padecer trastornos mentales, neurales o por abuso de sustancias psicoactivas, amén de enfermedades somáticas o discapacidad.
El problema
La proporción de personas mayores está aumentando rápidamente en todo el mundo. Según se calcula, entre 2000 y 2050 dicha proporción pasará de 11 a 22%. En números absolutos, el aumento previsto es de 605 millones a 2 000 millones de personas mayores de 60 años. Los adultos mayores pueden sufrir problemas físicos y mentales que es preciso reconocer.
Más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neural (sin contar los que se manifiestan por cefalea) y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso.1 La demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en ese grupo de edad.
Alzheimer y Pick dos demencias muy comunes
La demencia es un síndrome caracterizado por el deterioro múltiple de las funciones cognitivas, pero sin alteración de la conciencia. Las funciones cognitivas que se alteran en la demencia son:
Inteligencia en general
Aprendizaje y memoria
Lenguaje y solución de problemas
Orientación
Percepción
Atención y concentración
El juicio y las capacidades sociales
Personalidad de la persona
En las etapas iniciales de las demencias podemos ver que la persona empieza a tener determinadas dificultades mentales, cansancio y tendencia a fracasar cuando hace una tarea nueva o compleja, empezándose a generalizar a tareas cotidianas. Por eso es importante que la persona pueda disponer de un apoyo o ayuda para sus tareas básicas de la vida.
Depresión en personas mayores: causas, prevalencia y tratamiento
A principios de octubre de cada año se celebra el Día Europeo de la Depresión, una enfermedad que podríamos denominar silenciosa a pesar de su alta prevalencia. En nuestras residencias realizamos con motivo de esa fecha algunas acciones con la que evitar la tristeza, como los abrazos gratis en Sanyres Córdoba. En este artículo resumimos el origen, consecuencias y tratamiento para la depresión.
Qué es la depresión
La OMS define la depresión como “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.
Cuando al menos dos de los síntomas anteriormente mencionados están presentes de manera ininterrumpida durante 4 a 6 semanas es cuando podemos hablar de depresión. Y si se alarga en el tiempo puede llegar a hacerse crónica o recurrente, lo que dificultará el desempeño en el trabajo o en los estudios, la vida diaria en general. En su forma más grave la depresión puede llevar al suicidio.
A quién afecta la depresión
La tercera edad y la depresión
Lamentablemente, el proceso de envejecimiento no es siempre tan idílico. Acontecimientos de la tercera edad como, por ejemplo, los trastornos médicos crónicos y debilitantes, la pérdida de amigos y seres queridos, y la incapacidad para participar en actividades que antes disfrutaba, pueden resultar una carga muy pesada para el bienestar emocional de una persona que está envejeciendo.
Una persona de edad avanzada también puede sentir una pérdida de control sobre su vida debido a problemas con la vista, pérdida de la audición y otros cambios físicos, así como presiones externas como, por ejemplo, recursos financieros limitados. Estos y otros asuntos suelen dejar emociones negativas como la tristeza, la ansiedad, la soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.
Depresión
Psicología en el envejecimiento
En la actualidad, la vivencia de la vejez está determinada por las circunstancias en que se desarrolle, es decir, el estado psicológico, de salud general, el nivel económico, la situación social, su historia de vida, sus valores, etc. Todos estos factores afectan al envejecimiento y por esto, la intervención de los psicólogos en el envejecimiento se centra en diferentes áreas: la persona mayor, los cuidadores y el ambiente.
La intervención con la persona mayor trata de conseguir el máximo funcionamiento para alcanzar un bienestar físico, psicológico, social y funcional.