jueves, 27 de noviembre de 2014

Identifican el punto débil del cerebro para el Alzheimer y la esquizofrenia

El área del cerebro implicada se desarrolla al final de la adolescencia y comienza a deteriorarse precozmente durante el envejecimiento.
   
Los investigadores de la Universidad de Oxford llevaron a cabo un estudio con 484 voluntarios sanos de 8 a 85.

Investigadores del Medical Research Council de Reino Unido (MRC, en sus siglas en inglés) han descubierto que el cerebro tiene un punto débil para la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia que favorece la aparición de ambas patologías, lo que al mismo tiempo también puede servir para detectarlas precozmente.

El área del cerebro implicada se desarrolla al final de la adolescencia y comienza a deteriorarse precozmente durante el envejecimiento, según reconocen los autores del hallazgo que publica en su último número la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

martes, 25 de noviembre de 2014

PÉRDIDA DE FACULTADES

Los problemas de visión y audición son de vital importancia en la vida de relación de las personas mayores porque condicionan la correcta relación con los demás.
Ante la aparición del más mínimo signo de alarma, como visión borrosa o disminución de la visión o dificultades auditivas debe acudir al especialista para diagnosticar la causa de la alteración sensitiva y con ello poner el tratamiento adecuado lo antes posible.

Una mala visión es causa de caídas, de miedo a salir a la calle, y de falta de relación con el entorno y el hecho de no ser capaz de oír o entender las conversaciones limita la posibilidad de utilizar el teléfono, afecta a la capacidad de participar en diversas actividades sociales y produce un sentimiento de aislamiento.

LA VISTA

Las guías de recomendaciones de salud en las personas mayores aconsejan que al menos una vez al año la persona mayor se someta a una revisión ocular para detectar las causas más frecuentes y con tratamiento específico de ceguera. Los problemas de visión más frecuentes en las personas mayores son:

lunes, 24 de noviembre de 2014

Vivir bajo una ruta aérea aumenta el riesgo de hipertensión, infarto e ictus

Vivir bajo una ruta aérea aumenta el riesgo de hipertensión, infarto e ictus, según ha mostrado un estudio, publicado en 'European Heart Journal' y recogido por la Fundación Española de Cardiología (FEC), que ha sido llevado a cabo por investigadores del departamento de Medicina de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (Alemania).

Para llevar a cabo el estudio, los expertos realizaron un estudio de campo ciego sobre una muestra de 75 voluntarios sanos, con una edad media de 26 años, los cuales fueron expuestos de forma aleatoria a diferentes secuencias de patrones de ruido: uno sin ruido y dos con reproducciones del sonido de diferentes números de vuelos (una reproducción de 30 vuelos y otra de 60 vuelos), con un nivel medio de presión sonora máximo (SPL) de 60 decibelios (dB).

domingo, 23 de noviembre de 2014

Investigadores identifican nuevo trastorno neurológico relacionado con el Alzheimer

En un nuevo estudio, los investigadores han identificado una nueva enfermedad neurológica que provoca los mismos deterioros cognitivos como la enfermedad de Alzheimer, pero tiene una patología cerebral diferente.

El equipo de investigación – co-dirigido por el Dr. Peter T. Nelson, del Centro de Sanders-Brown sobre el Envejecimiento de la Universidad de Kentucky y el Dr. John F. Crary del Hospital Mount Sinai de Nueva York, NY – llame a la edad primaria de la enfermedad tauopatía relacionado (PARTE).

Los pacientes con la enfermedad de Alzheimer tienen ovillos en el cerebro compuestos de una proteína llamada tau, así como placas causadas por la acumulación de una proteína llamada beta-amiloide. Pero el equipo dice que los pacientes con PARTE sólo tienen enredos, no placas.

El hecho de que algunos pacientes tienen problemas de memoria pero sólo tienen ovillos en el cerebro tiene investigadores largo desconcertado. En el pasado, este tipo de pacientes se han descrito como estar en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los estudios han demostrado que estos pacientes no tienen beta-amiloide anormal en el cerebro, lo que indica que no van a desarrollar placas, que son un sello distintivo de la enfermedad de Alzheimer.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El anciano, mejor con unos kilos de más que delgado

Normalmente asociamos salud y delgadez, pero hay matices importantes si hablamos de ancianos. El geriatra Leocadio Rodríguez Mañas nos explica por qué es preferible no estar muy delgado en la Tercera Edad. No te pierdas la Masterclass "Cómo vivir con obesidad" el 9 de diciembre.

Leocadio Rodríguez Mañas es Jefe de Servicio de Geriatría en el Hospital Universitario de Getafe. Además enseña Medicina en la Universidad Europea de Madrid y encabeza varios proyectos de investigación. Una autoridad en la materia que revela datos poco conocidos sobre el peso ideal en los ancianos.

El doctor explica que “la relación entre peso y mortalidad en las personas mayores es casi la contraria a la que se produce en las personas jóvenes”.

 Así, “cuando se es mayor es preferible estar algo gordito". Es decir, es preferible "tener índices de masa corporal (IMC) entre 26 y 30, e incluso obesidad de grado 1, que estar delgado. Este año se ha publicado un metaanálisis en el Jama (The Journal of the American Medical Association) que muestra que en la relación entre mortalidad e IMC, el punto de menor relación se produce en torno a índices de masa corporal de 27 o 28. Y eso es sobrepeso”.

Esta cara tiene también su cruz: “la desventaja que hay es que cuanto más obeso eres, aunque vas a vivir más, el grado de artrosis y de deterioro funcional es mayor”.

“Otro ejemplo”, añade Rodríguez Mañas, es que “las mujeres viven más, pero viven peor. Tienen más deterioro funcional, más discapacidad. Los factores que condicionan la longevidad no son los mismos que condicionan un menor deterioro funcional”.

Mejor moverse que hacer dieta

De este modo, “los que tienen obesidad de grado 1 viven más”. Esto sucede porque “en los jóvenes, el aumento de peso se suele corresponder con el aumento de la grasa”.

En cambio, “en la persona mayor, el incremento de peso no se debe solamente al aumento de grasa, sino también al aumento de masa muscular. Y sí que se ha visto que hay una relación entre masa muscular y mayor supervivencia”.

Los ancianos pueden incluso padecer obesidad sarcopénica, que “es en la que coincide el aumento de grasa con la disminución de masa muscular. Estos pacientes están en un alto riesgo de deterioro funcional si se les aplica un tratamiento basado en dietas hipocalóricas. Si no se mueven, con la dieta hipocalórica van a perder más masa muscular que grasa. Y entonces tendríamos gorditos discapacitados”.

“Por eso, las dietas hipocalóricas están contraindicadas para los ancianos. Es preferible que pierdan peso haciendo ejercicio que reduciendo la ingesta".

Estas diferencias se producen porque la composición corporal se va modificando a lo largo de los años. “Al principio de la vida, casi toda la grasa es subcutánea, y luego, conforme vamos envejeciendo, con 40, 50 o 60 años, sobre todo si uno se dedica a engordar, lo que hace es aumentar la grasa visceral. No la subcutánea”. Y el exceso de esta grasa visceral es nocivo para el organismo, por eso conviene controlarla de cerca.

La grasa escondida

Pero los cambios no se detienen ahí. Cuando el individuo se acerca a los 65 o 70 años, se produce una tercera transformación.“La grasa visceral no sigue aumentando, e incluso disminuye. Pero se convierte en lo que se llama inter o intramiocitaria. Es decir, es grasa que se va infiltrando entre los haces de fibras musculares. Y esa grasa pegada al músculo se parece mucho más a la grasa visceral que a la subcutánea. Es grasa mala”.

“Se puede dar la paradoja de que haya ancianos que no sean gordos, pero que funcionen metabólicamente como si lo fueran. Porque esa grasilla que les infiltra el músculo funciona como grasa visceral”.

Pero, ¿de qué depende que se produzca más o menos grasa intramiocitaria? Según el doctor, “de la alimentación, del paso del tiempo, y fundamentalmente, del ejercicio que uno haga. Cuando uno hace ejercicio, y lo hace de forma continuada, porque un día no vale para nada, lo que uno hace es generar músculo. Y eso disminuye la cantidad de grasa”.

En cambio, “cuando uno es sedentario y está sentado siempre viendo la tele, no solo no genera masa muscular, sino que está creando esa grasilla que infiltra el músculo”. Por eso es tan importante introducir el ejercicio físico en la rutina de todos los individuos. Cada cual, según sus posibilidades físicas.

Fuente cuidadores.unir.net

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