Detectar la Artritis Reumatoide a tiempo es la clave

jueves, 10 de marzo de 2016 · Posted in

Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Paciente Reumático, ocasiones como esta sirven para dar a conocer la patología, sus síntomas, factores de riesgo y la importancia de un diagnóstico temprano, a fin de ofrecer al paciente una mejor calidad de vida.

La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad crónica autoinmune, que puede afectar cualquier articulación de forma simétrica (manos, pies, rodillas, caderas, muñecas, entre otras). En la AR, los anticuerpos no reconocen a las articulaciones como parte del cuerpo y se defienden, agrediéndolas y ocasionando así la sintomatología. Esta enfermedad es más común en las mujeres, siendo la edad de aparición más frecuente entre 35 a 45 años. Existe, sin embargo, un tipo de artritis que puede afectar a los niños, la cual es conocida como Artritis Idiopática Juvenil (AIJ).

La Dra. Susana Salazar, médico reumatólogo del Instituto Médico Centro de Rehabilitación, ubicado en Altamira, comentó que las enfermedades reumáticas son enfermedades sistémicas, en la que el estado inflamatorio puede afectar diversas partes del organismo. En su estado más severo la AR puede producir inflamación de órganos internos y dañar los pulmones, vasos sanguíneos y nervios, entre otros.

Existe evidencia epidemiológica que demuestra que los factores genéticos están relacionados con un incremento en el riesgo de la AR. Sin embargo, se considera que la AR es una enfermedad multifactorial que resulta de la interacción tanto de factores genéticos como ambientales, que contribuyen a su aparición y expresión.

La Dra. Salazar destacó que muchas de estas enfermedades tienen un componente de predisposición genética, por lo que a veces, es imposible evitar que aparezcan, de igual forma que hay factores que favorecen su aparición o empeoran su evolución, tales como, un estilo de vida no saludable y el hábito de fumar.

Alerta con estos síntomas

El adulto con AR, recurre al médico con síntomas como dolor e inflamación de grandes y pequeñas articulaciones en forma simétrica; dependiendo del grado de inflamación, puede notar disminución del rango de movilidad y deformidad que impide realizar labores que normalmente hace, como atarse el cabello o amarrar las trenzas de sus zapatos. Enrojecimiento y rigidez de las articulaciones, dolores musculares diseminados, pérdida de apetito y debilidad son otras de las señales de alerta. Este estado es más notorio en las mañanas, después del reposo y es un síntoma importante de alarma, así lo explicó la Dra. Susana.

La especialista agregó que el paciente con el diagnóstico de artritis reumatoide se enfrenta a varios panoramas. El primero son los conocidos cambios que se presentan principalmente en las manos, llamados comúnmente “deformaciones”, que lo lleva a un escenario de ansiedad por su futuro incierto. El segundo síntoma importante es el dolor que puede desencadenar cuadros de cambios de ánimo y depresión.

Consulta al especialista

Ante la sospecha de la presencia de la enfermedad el paciente debe acudir al reumatólogo, quien es el especialista indicado para realizar el diagnóstico confirmatorio. El reumatólogo a través de un examen físico completo y algunas pruebas complementarias puede guiar al paciente.

El reumatólogo es el profesional indicado para atender esta condición y es quien podrá sugerir, de ser necesario la participación de otros especialistas, tales como, el fisioterapeuta para estimular la movilidad articular, el psicólogo como apoyo emocional, para un abordaje multidisciplinario. El plan de tratamiento dependerá de las necesidades de cada paciente y van de la mano con las manifestaciones clínicas que presente.

El ejercicio y la AR van de la mano

El ejercicio en la artritis reumatoide rinde efectos positivos sobre la movilidad articular, la fuerza muscular y la independencia funcional. El ejercicio correcto no aumenta el dolor ni la actividad inflamatoria, por tanto, un programa de ejercicios debe formar parte del tratamiento rutinario del paciente.

La Dra. Salazar recomienda tener un plan de movimientos progresivos, el paciente debe incorporar en su plan de vida la práctica de ejercicios físicos como: caminar, nadar, práctica de yoga entre otros, bajo previa autorización del médico tratante, que permitan mejorar y mantener la movilidad articular. La hipotrofia o atrofia muscular favorece la inestabilidad de las articulaciones y su pérdida de función por lo que el ejercicio es parte fundamental de su plan de tratamiento. Asimismo, cuando las articulaciones reciben calor, se mejora la función articular por lo que es recomendable colocar calor húmedo al menos durante 30 minutos en la zona afectada.

Los especialistas aconsejan estar alerta ante cualquier síntoma mencionado anteriormente para acudir al reumatólogo y así lograr un diagnóstico temprano, limitar el daño y mejorar la calidad de vida del paciente.

Via informe21.com

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