La diabetes, enfermedad silenciosa a partir de los 70

viernes, 10 de abril de 2015 · Posted in

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) informa de que, de los cerca de cinco millones de españoles que padecen diabetes, aproximadamente cuatro de cada diez nuevos diagnosticados son mayores de 65 años. Algo a tener muy en cuenta, ya que los expertos advierten que a partir de los 70 años esta enfermedad se desarrolla de manera silenciosa.

A partir de los 65 años, algunas situaciones propician un mayor riesgo de diabetes, como la obesidad, un exceso de grasa abdominal o el incremento de peso que se da habitualmente una vez cumplidos los 50. Si a esto le añadimos que la mitad de los ancianos con diabetes no está diagnosticado, por lo que desconocen padecer la enfermedad, entendemos que la valoración geriátrica integral es básica para detectarla a tiempo. Lo cierto es que, en las personas de estas edades, las manifestaciones poco comunes que presenta la diabetes hacen difícil su diagnóstico.

El control que requiere la diabetes no se lleva a cabo como se debería en las personas mayores que desconocen ser diabéticos, ya que este hecho impide que se traten correctamente, y muchos achaquen sus problemas de salud a su edad, cuando en realidad pueden estar relacionados con la diabetes. Algo grave si tenemos en cuenta que las complicaciones asociadas a la diabetes (hipoglucemias, problemas oculares, daños renales, patologías cardiovasculares...) se agravan en las personas ancianas. Incluso, se espera que el número de afectados aumente en los años venideros debido a los hábitos inadecuados de vida que seguimos en las sociedades occidentales.

Igualmente, se produce en estas franjas de edad un deterioro cognitivo que viene derivado de la neurotoxicidad causada por la hiperglucemia, la hipoglucemia, la insulina o por los productos glicosilados, lo que afecta negativamente a su calidad de vida y al control de la diabetes, ya que un anciano con estas características puede cometer errores con la medicación o no saber cómo actuar ante una complicación de su enfermedad. La depresión, el empeoramiento de la agudeza visual y otros problemas asociados a la edad pueden de la misma manera repercutir en un control adecuado de su enfermedad.

Este mal control puede hacer que aparezcan problemas microvasculares (retinopatía, nefropatía y neuropatía) y macrovasculares (circulación vascular periférica, arterosclerosis en deterioro carotídeo o coronaria).

Consejos para el mayor diabético

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha lanzado una serie de recomendaciones para mejorar el tratamiento y el control de la enfermedad en pacientes diabéticos de más de 70 años:

    Los cuidadores, enfermeros, personal de residencias y familiares deben echar una mano al diabético anciano con su enfermedad.
    Hay que individualizar el tratamiento en función de si el diabético padece algún tipo de deterioro físico o cognitivo. Igualmente hay que intentar que las pautas que se le dan sean lo más sencillas y comprensibles posible.
    Practicar ejercicio aeróbico es muy recomendable en estos pacientes. Bastará con caminar con frecuencia o montar en bicicleta.
    Intentar evitar la obesidad o el exceso de peso.
    Si fuma, es importante que se conciencie de la necesidad de dejar el tabaco.
    Un sistema de alarma colgante o a domicilio pueden ser muy útil para favorecer el control de los mayores diabéticos y poder ayudarles si surgen complicaciones.
    Las revisiones a estas edades han de ser frecuentes (como mínimo anuales) para comprobar que el tratamiento está siendo efectivo. No sólo de la diabetes, sino también de posibles problemas asociados (la tensión, la glucosa, los pies…).

Fuente: webconsultas.com

One Response to “La diabetes, enfermedad silenciosa a partir de los 70”

  1. Considero que un aspecto a tener en cuenta sobre la diabetes en personas mayores, un problema que según indica este post afecta a un número altísimo de la población de tercera edad, se pone de manifiesto cuando la persona anciana ingresa en una residencia geriátrica y es diabética. Usualmente se pauta una dieta y prescribe una medicación y, según la norma del consentimiento informado, la persona debería consentir a ambas cosas. Como en muchos casos la persona sufre deterioro cognitivo resulta muy difícil saber lo que quiere por lo que, sencillamente se le impone una dieta. Cuando la persona sí sabe lo que quiere, en algunos casos no desea seguir la dieta. ¿Es correcto presionarla o sencillamente imponérsela? Hace un tiempo en el portal de internet que dirijo difundimos una notica que trataba de este tema. Ahora me plante ¿No debería ser algo distintivo para elegir una residencia geriátrica saber qué política de alimentación siguen si es que el residente es diabético?. Digo esto porque me parece que hay un elemento ético importante que deberiía ser considerado.

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