Tareas del hogar son buenas para prevenir el alzhéimer

viernes, 22 de noviembre de 2013 · Posted in

Las personas que hacen menos actividades diarias tendrían el doble de probabilidades de padecer la enfermedad.

Realizar de forma frecuente tareas domésticas, como fregar los platos, andar a paso lento por los pasillos de la casa o cocinar, disminuye el riesgo de padecer alzhéimer incluso en las personas de 80 años. Esta es la principal conclusión a la que llega un estudio elaborado en Chicago y publicado en la revista Neurology.

“Lo más innovador de esta investigación es que registra por primera vez datos objetivos del efecto real de ejecutar diariamente las labores del hogar tiene sobre esta enfermedad degenerativa”, explica vía telefónica Aron Buchman, uno de los autores de la investigación y profesor adjunto del Departamento de Neurología de la Universidad Rush, en el Estado de Illinois.

El estudio denominado Rush Memory and Aging Project midió de forma empírica el ejercicio cotidiano que durante 10 días realizaban 716 participantes de edad avanzada (con una media de 82 años) sin demencia.

A todos los participantes se les puso un detector de movimiento en la muñeca durante el desarrollo de la investigación. “Exactamente, un actígrafo —instrumento que registra los cambios de actividad y que proporciona un registro gráfico—. Este mecanismo mide la intensidad de las tareas, pero no diferencia entre cortar cebolla, andar a paso lento o estar pedaleando en una bicicleta en el gimnasio del barrio”, dice Buchman.

Los resultados del documento concluyeron que las personas que hacían menos actividades a lo largo del día tenían el doble de probabilidades de padecer alzhéimer. Durante los cuatro años de seguimiento tras la prueba empírica, a un 10% de los sujetos se le diagnosticó esta enfermedad.

Este profesor y sus colegas también midieron la intensidad con la que los participantes realizaban este tipo de tareas; estudiaron si éstas se producían de forma constante a lo largo del día o a intervalos. Los hallazgos mostraron que las personas cuya actividad era menos constante tenían casi tres veces más riesgo de desarrollar este trastorno.

La mayoría de las personas ancianas que padecen esta enfermedad viven en sus casas, prosigue Buchman, y “muchas de ellas no pueden acudir al gimnasio o a la piscina, pero sí que pueden ocuparse de las tareas del hogar”. Según este estudio, el simple movimiento favorece que músculos como el corazón se activen y este hecho tiene un efecto positivo sobre el cerebro. “Se estimulan las células y favorece que la capacidad cognitiva se estabilice”, puntualiza Buchman.

Los autores aseguran que este tipo de actividades domésticas son saludables, aunque también sugieren que la práctica de deporte “puede ser incluso mejor”. “Una cosa no quita la otra. Si una persona es capaz de hacer ejercicio moderado, que lo haga, sin ninguna duda. Pero ahora sabemos, además, que hacer las tareas domésticas diariamente tiene un efecto positivo en relación con esta enfermedad degenerativa”, concluyó el experto.

Via elespectador.com

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