Enfermedad acido-péptica

martes, 31 de mayo de 2011 · Posted in

El 40% de ancianos que acuden a consulta de Geriatría sufre enfermedad acido-péptica, según un estudio en hospitales

Casi uno de cada dos ancianos (40%) que acuden a la consulta del geriatra por cualquier motivo se le diagnostica una enfermedad ácido-péptica, conjunto de patologías relacionadas con la secreción inadecuada de ácido gástrico y pepsina (enzima contenida en el jugo gástrico), entre las que destacan la úlcera péptica y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Menos comunes, aunque igualmente relevantes, son la gastropatía por antinflamatorios no esteroideos (AINEs), la infección por 'helicobacter pylori' (HP) y la dispepsia o digestión pesada.

El libro 'La enfermedad ácido-péptica en las personas mayores', realizado con los auspicios la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), recoge los datos de un estudio efectuado en Servicios de Geriatría de hospitales de toda España y constituye una herramienta de referencia para el diagnóstico y abordaje terapéutico de la enfermedad ácido-péptica.

En opinión del profesor Francisco Guillén, del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe de Madrid, "aunque se trata de una enfermedad ya conocida, no ha sido hasta hace relativamente poco cuando se le ha dado en el ámbito de la Geriatría la importancia que realmente tiene; de ahí que no se dispusiera prácticamente de datos en las personas de edades más avanzadas".

Según los expertos, esta situación se debe a que la población anciana padece frecuentemente varias importantes patologías concomitantes que, como la demencia, la osteoartrosis, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, "tapan" a otras patologías, aparentemente menos trascendentes y, por ello, menos informadas.

Además, a ello se suma que estas personas suelen tomar además diversos fármacos y existe el miedo a "añadir uno más". Sin embargo, aunque la enfermedad ácido-péptica no es en sí misma causa de mortalidad sí lo es de frecuentes complicaciones y, además, altera de un modo notorio la calidad de vida de estos pacientes, "lo que justifica, más bien obliga, al uso de un tratamiento ya definitivamente asentado", añade el profesor Guillén.

Así se ha puesto de manifiesto durante las I Jornadas Recordati en Geriatría-Sección Gastroenterología, celebradas este fin de semana en Sitges y en las que se han dado cita expertos en geriatría de toda España.

UNO DE CADA DIEZ ESPAÑOLES

Aproximadamente uno de cada diez españoles padece enfermedad ácido-péptica. A partir de los 65 años, la prevalencia de esta enfermedad se eleva a un 20%, ya que está estrechamente ligada a la edad y al progresivo deterioro que afecta al organismo, concretamente al aparato digestivo.

Además, como explica el doctor José Luis Calleja, del Servicio de Aparato Digestivo de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, esta enfermedad tiene una manifestación más insidiosa en los ancianos y a menudo, la intensidad de los síntomas no se corresponde a la gravedad de las lesiones detectadas en la endoscopia. De hecho, menos de un 30% de los ancianos refiere sus síntomas más característicos, ya que parecen percibir en menor medida que los jóvenes el dolor esofágico. Esto explica que sea ésta una enfermedad infradiagnosticada en este grupo de población.

A la elevada incidencia de esta enfermedad, hay que destacar el impacto que sus síntomas podrían tener en la esfera social y psicológica del paciente. Como subraya el profesor José Manuel Ribera Casado, del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y uno de los autores del citado libro junto con los doctores Guillén y Calleja, la enfermedad ácido-péptica repercute muy significativamente en la calidad de vida de estos pacientes. "En la actualidad, tenemos un mejor control y manejo de estas patologías, gracias a que cada vez contamos con más información y disponemos de un mayor número de herramientas para su abordaje".

Se estima que las personas mayores 65 años que viven en su domicilio consumen en torno a tres o más fármacos, porcentaje que se incrementa hasta seis o siete medicamentos cuando están internos en una residencia y todavía se incrementa más cuando el paciente está hospitalizado.

Las patologías osteomusculares son muy frecuentes en la población anciana y el tratamiento habitual son los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Estos medicamentos presentan un alto índice de toxicidad y sobre todo en este grupo de población, por lo que es fundamental indicar un tratamiento gastroprotector que sea efectivo en estos pacientes.

En este sentido, el profesor Ribera Casado, recuerda que todos los fármacos que se consumen resultan, en mayor o menor medida, agresivos para el organismo y con mayor motivo si se consumen varios al mismo tiempo. "La mayoría de estos medicamentos se administran por vía oral y esto se traduce en una agresión directa a la mucosa digestiva y a la gástrica --explica--. En el caso de los pacientes más mayores, que ya de por sí tienen más mermadas sus defensas, los efectos son mucho más perjudiciales".

Con la edad aumenta la incidencia de patologías que requieren tratamientos a muy largo plazo. Las más frecuentes en los ancianos que presentan enfermedad ácido-péptica son las que afectan al riñón, las pulmonares, las cardiovasculares (hipertensión y diabetes), psiquiátricas y todas aquellas que afectan a los huesos y a las articulaciones. De hecho, según el estudio que hoy se presenta, el 90% de los pacientes ancianos con enfermedad ácido-péptica consume dos o más fármacos y casi la mitad toma más de cinco. Pese a que la prescripción de fármacos con efectos gastroerosivos es muy elevada en esta población, sólo un reducido porcentaje recibe terapia gastroprotectora.

De hecho, del 15% de los pacientes que toma regularmente AINEs, menos de la mitad recibe tratamiento antisecretor con fines gastroprotectores. El doctor Calleja señala que la polimedicación a la que están sometidos la mayoría de estos pacientes dificulta significativamente el cumplimiento y, por tanto, su eficacia.

El tratamiento de la enfermedad ácido-péptica varía en función de la patología desarrollada. A diferencia de lo que sucedía hace años, ya no se recurre a las intervenciones quirúrgicas, sino que se opta por tratamientos farmacológicos capaces de combatir enfermedades como el 'helicobacter pylori' o proteger los efectos sobre la mucosa gástrica. Sobre dicha protección, el profesor Ribera Casado subraya el papel que puede jugar la familia de los prazoles y, concretamente el pantoprazol, a la hora de evitar el efecto gastroerosivo.

En pacientes mayores la enfermedad suele aparecer de forma más severa, por lo que el tratamiento, según señala el doctor Calleja, además de ser eficaz debe contar con una cómoda administración y no presentar interacciones con otros medicamentos que en ese momento utilice el paciente. "De lo contrario, no cumplirá el tratamiento y podría producirse un fracaso terapéutico", advirtió.

Fuente: sabervivir.es

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